domingo, 4 de julio de 2010

Miles de gays y lesbianas conquistan Madrid creando un ambiente festivo a favor de la visibilidad de las personas transexuales

Miles de gays y lesbianas conquistan Madrid creando un ambiente festivo a favor de la visibilidad de las personas transexuales

Dos de los participantes en la manifestación del orgullo gay, que partió de la Puerta de Alcalá y acabó en la Plaza de España.

Efe
Agencias / Madrid


Más de 1.000 personas participaron en la mañana de ayer en los 10 kilómetros del Orgullo, la carrera popular con la que finaliza la Semana del Orgullo Gay. La prueba salió de la plaza de España, discurriendo por diferentes calles del distrito de Moncloa, para concluir en la Ciudad Universitaria.
Y en la madrugada del domingo, miles de gays y lesbianas sorprendieron a la cantante australiana Kylie Minogue con su flashmob, una sencilla coreografía para deleite de la Diosa del Orgullo, que fue la encargada de clausurar la marcha del Orgullo Gay de Madrid 2010.
Fue un fin de fiesta muy particular, dado que la bandera arco iris compartió protagonismo con la española, tras la histórica victoria frente a Paraguay de la selección nacional en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica, que le dio el pase a las semifinales del torneo.
Prueba de ello fueron los gritos de ánimo y de alegría que se lanzaron desde el escenario del concierto, celebrado en la Plaza de España, y que llenó de orgullo a todos los asistentes, que abarrotaban el centro de la capital.
Fue una madrugada que invitaba a la fiesta, a la alegría, y de ello se encargaron los profesores de la televisiva escuela de Fama, quienes programaron y dirigieron el flashmob a la marea humana que alcanzaba desde la Plaza de España hasta Callao. Una hora antes del concierto, bailarines y profesores del programa de televisión ensayaron unos sencillos pasos con el objetivo de sorprender y dar las gracias a uno de los iconos festivos del mundo gay, Kylie Minogue .
La australiana recibió ayer una escultura de manos de la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, en reconocimiento a su contribución al colectivo homosexual.
Pero antes del esperado momento, Edurne, Georgina, José Galisteo, Eliza Doolittle, Venga Boys y Daniel Diges calentaron el ambiente para la llegada de Kylie, aunque fue el representante español en el último festival de Eurovisión el que más letras consiguió arrancar al público.
No obstante, apenas se acercó a la locura que siguió a la salida de la diva australiana, vestida de blanco, quien con Get out of my way provocó un repentino cambio de ánimo entre los asistentes, que no hizo más que aumentar hasta el final. Better than today invitó a los cuerpos a bailar, pero la locura llegó con All the Lovers, el primer sencillo de su nuevo álbum, Aphrodite, que saldrá a la venta mañana , y con el que la diva del pop espera estar en lo más alto de las listas de ventas.
Con un público entregado, la Diosa del Orgullo, título entregado por el colectivo gay, que la adoptó como icono, en agradecimiento, al mensaje en favor de la tolerancia que la australiana lleva en todos sus viajes y conciertos, no bajó el ritmo cuando interpretó Can’t get you out of my head. En ese momento, la ya centenaria Gran Vía madrileña era ya una pista de baile. Fueron apenas cinco temas en toda la noche, pues Kylie cerró con el clásico Love at first sight. O eso pensaba ella.
De repente aparecieron en el escenario todos los profesores de Fama, que la entregaron un ramo de flores a una emocionada Kylie, que no se esperaba lo que en unos instantes iba a suceder.
Sonó All the Lovers y las miles de personas convirtieron Madrid en una discoteca al aire libre, cuando realizaron el flashmob, que traducido literalmente del inglés significa acción simultánea, una sencilla coreografía que dejó atónita a la cantante.
Sorprendida, e incluso emocionada, la diva australiana agradeció a la marea humana el homenaje como sabe hacerlo: bailando.

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