domingo, 15 de agosto de 2010

Abren un taller para adultos mayores gays

Por NATALIA MUÑIZ


Dada aún la vigencia de prejuicios en distintos ámbitos, los adultos/as mayores homosexuales sufren una doble discriminación: por la edad (edaísmo) y por la condición sexual (homofobia), que los arrastra muchas veces a situaciones de vulnerabilidad, viendo recortadas sus redes sociales, sin espacios donde desarrollar sus capacidades, contar historias, compartir experiencias.
En este marco, desde el programa Universidad Para Adultos/as Mayores Integrados (UPAMI) que la obra social PAMI organiza junto a universidades e instituciones nacionales para los afiliados/as de 50 años y más, esta semana comienza el taller “Nunca es tarde para salir del closet: sobre el envejecimiento en Gays, Lesbianas, Trans y Bisexuales (GLTB)”, en la sede de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), ubicada en avenida Independencia 3065, Capital.
“El envejecimiento y la diversidad sexual es un tema que no se había tocado en talleres del PAMI ni en las mismas organizaciones de gays y lesbianas”, destacó el sociólogo Fernando Rada-Schultze, quien estará a cargo de las clases, donde se reflexionará sobre las problemáticas y particularidades de la vejez de GLTB.
Al taller pueden inscribirse personas mayores de 50 años, tanto homo y heterosexuales, dado que remarcó: “la idea es no seguir segregando espacios, sino avanzar hacia la igualdad”.
“Acá no se va a forzar a nadie a salir del closet, cada uno tiene sus tiempos y necesidades. Muchas de estas personas fueron invisibles durante décadas, y no se pueden abrir de un día para el otro, tienen resguardo y eso se respeta”, aclaró el investigador Rada-Schultze, autor del trabajo “Ser o no ser (viejo), esa es la cuestión: ‘edaísmo’ y activismo”, entre otros.

“Están invisibilizados”

“Se trata de un taller de reflexión, donde se busca compartir un buen momento con gente que tiene experiencias similares porque los mayores gays y lesbianas no solo están invisibilizados por la sociedad sino por el mismo activismo y no tienen donde juntarse, por eso está bueno que desde la UBA y el PAMI se brinde este espacio, ya que son lugares neutrales donde todos están en igualdad de condiciones”, señaló el sociólogo.
Entre los temas a tratar detalló “el proceso de envejecimiento, el proceso de discriminación homosexual, cómo es ‘pelear’ por los gustos diferenciales sexuales, nuevas formas de sexualidad en la tercera edad”.
“Si bien el envejecer en la comunidad gay tiene sus particularidades, también se reproducen muchos prejuicios sociales -explicó-, como el que la juventud está asociada al dinamismo, la eficacia y la belleza y el viejo queda en el lado contrario, es gruñón, tiene mal humor, poca capacidad”, a pesar de las investigaciones y experiencias cotidianas que demuestran las sobradas potencialidades y actividades de los adultos/as mayores.

Las particularidades

En tanto, el sociólogo aclaró que “el envejecimiento de una persona GLTB tiene sus particularidades; por ejemplo, el envejecer de una travesti es muy distinto al de otra persona (con otra elección sexual) porque tiene que convivir con ese fetiche de la imagen, de no poder seguir sosteniendo los cánones que la sociedad le pide, tener las formas firmes”.
Respecto a los gays, indicó que “vivieron una época donde por ser homosexual eran perseguidos por la Iglesia por práctica ‘pecaminosa’, por el Estado por práctica ilegal -todavía hay ciudades con edictos policiales donde un varón no puede estar vestido de mujer- y por el discurso médico al ser considerados como ‘enfermos o perversos’, con lo cual había que tener mucho aguante para declararse gay”.
“Muchos tuvieron una doble vida -señaló-. Es el viejito simpático, soltero, que vive en el piso de arriba y nunca se le conoció una novia. Tenían que vivir en privado su sexualidad”.
Esta generación de adultos mayores nota grandes cambios, tras 30, 40 años de lucha de los movimientos de GLTB, y uno de ellos es el poder manifestarse enamorado públicamente. “Para uno de mis trabajos entrevisté a un médico gay quien me dijo que la satisfacción más grande que tuvo fue poder dar un beso en la calle, algo que es insignificante para una persona heterosexual, pero él por primera vez se sentía libre”, comentó.
“Ellos enfrentaron todo eso, y la vuelta a la democracia posibilitó la apertura de espacios. En la primera marcha de orgullo gay hubo 300 personas y hoy hay cientos, en 20 años cambiaron muchas cosas”, señaló Rada-Schultze, y enumeró: “el quite de la homosexualidad como una enfermedad mental por parte de la Organización Mundial de la Salud en 1990; la Ley de Unión Civil, en 2002, la Resolución de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) de 2008 que otorga a pensiones a los viudos y viudas; y la reciente Ley de Matrimonio Igualitario”.

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