viernes, 28 de mayo de 2010

Cómo ser una buena lesbiana y no morir en el intento

La escritora mexicana Ana Francis Mor presenta su "Manual de la buena lesbiana" este jueves a las 19 en la librería Ross, Córdoba 1347. Cómo hacer a un lado a los intolerantes, cómo atreverte a abrazar a tu pareja en un lugar público, cómo comprender que a tu hija le gustan las mujeres y no es marciana, algunas de las instrucciones confeccionadas a base de humor ácido pero con mucho amor
Tips para la supervivencia de las chicas que se enamoran de chicas.
Tips para la supervivencia de las chicas que se enamoran de chicas.

"Las lesbianas somos como los televisores: cada familia tiene una por lo menos", dispara con audacia y sin pelos en la lengua la escritora mexicana Ana Francis Mor en su "Manual de la buena lesbiana" que se presentará este jueves a las 19 en la librería Ross, de Córdoba 1347.

La frase de la autora –que además es actríz, directora teatral y cabaretera– sacude pero no deja de tener cierto correlato en la ramificación de cualquier árbol familiar. ¿Quién no tiene o tuvo una tía solterona que lleva añares viviendo con su amiga del alma?. Son inseparables, van a todas las fiestas familiares juntas y en palabras de demás lo que las une es "una gran amistad, eterna, inquebrantable". Sin embargo, la autora pellizca más allá e invita a desconfiar de ese combo. Incluso, siembra dudas sobre la compañera de trabajo misteriosa, de la cual sólo se sabe que tiene novio aunque nunca lo haya presentado. "Llegás a la conclusión que puede tratarse de un contrabandista, un ladrón de mala muerte o de un tipo verdaderamente feo. Tan feo que nunca lo saca de casa. O a la que se ha esforzado en tener novios toda la vida, romper con unos, volver con otros, sólo para descubrir a sus cuarenta años que lo que realmente le va no es esto", escribe Mor, que lejos de hostigar para que las chicas que gustan de otras chicas salgan del armario, intenta desmitificar desde el amor, la tolerancia y el humor situaciones cotidianas de cualquier lesbiana.

Se sabe que manuales hay para todos los gustos –cómo educar a un niño, cómo cuidar a una mascota, cómo conseguir empleo, cómo operar todo tipo de aparatos y juguetitos, guías para turistear y para cocinar–, pero hasta el momento nadie se había animado a presentar en un sólo libro una variedad de datos para la supervivencia de una lesbiana. "¿Cómo ser una buena lesbiana sin tener un manual de consulta?”, se pregunta Ana Francis. “Peor aún, ¿Cómo no tratar con las patas a las lesbianas de la familia?”.

Mor escribe de cómo ser una buena persona y una buena lesbiana en el complejo México de principios del siglo XXI. Pero es inevitable que esa escritura no tenga cierta repercusión en un país como Argentina, con una historia falocéntrica y patriarcal, donde aún hay debates no sólo sobre el matrimonio gay y la adopción de homosexuales, sino sobre la posibilidad de que dos personas de un mismo sexo deseen y elijan una vida en pareja.

Cómo forzarte a tener novio sólo para descubrir que lo tuyo son las curvas. Cómo andar el camino que te lleva a atreverte a abrazar a tu pareja en un lugar público. Cómo hacer a un lado a los ignorantes, a los intolerantes, a los obtusos. Incluso cómo confrontar en el gimnasio una mirada que traspasa el límite o a un hombre que toca a una mujer en la calle sólo porque puede hacerlo. Pasando por qué son los bugas, las zapatonas. Con qué se preparan las pechugas supremas o qué tipo de lechuga hace la mejor ensalada. Cada cuándo hay que tomarse una Lesbiaflex o un Desclosetín Plus, en caso de emergencia. Son algunas de los puntos que aborda este curioso manual de la única columnista abiertamente gay en México que no sólo salió del placard sino que lo dinamitó por completo.

Un libro para lesbianas y sus familiares, para quienes no entienden pero quieren comprender, para quienes tienen hijas que se enamoran de las mujeres y para quienes creen en la diversidad sexual pero nunca se han atrevido a preguntar qué se siente besar por primera vez o hacerle el amor a otra persona del mismo sexo. Para curiosos pero no para morbosos. Para los que creen que las lesbianas son marcianas y que la lechuga es un vegetal.

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