domingo, 20 de junio de 2010

Luz verde para un film polémico

El actor interpreta a un gay en "I love you Phillip Morris"

GUILLERMO ZAPIOLA

Reconozcámoslo: tener a Jim Carrey y Ewan McGregor en la pantalla, interpretando a una pareja "gay", resulta por lo menos una rareza. Eso le ha creado a priori algunos inconvenientes a "I love you Phillip Morris", demorando incluso su estreno.

El problema no radica, como parece creerlo algún observador internacional, en que Carrey interprete a un personaje "distinto". No es la primera vez que lo hace, y de hecho sus mejores películas (The Truman Show, El mundo de Andy, Extraño resplandor de una mente sin recuerdos), son justamente aquellas en las que se ha negado a reiterar su estereotipo de Rey de la Morisqueta. Sin embargo, en I love you Philip Morris parece haber tenido que enfrentar algunos dolores de cabeza adicionales.

La historia, basada en hechos reales y que fue contada en un libro por el periodista Steve McVicker, ha sido rebautizada como el Bonnie & Clyde gay. Se trata de un hombre corriente (Carrey), quien tras sufrir un accidente resuelve asumir decididamente su homosexualidad, rompe con su esposa, forma pareja con un delincuente (el brasileño Rodrigo Santoro, de Lost y 300), perpetra varias estafas, va a prisión y finalmente conoce a un presidiario (Ewan McGregor) que se convierte en el "tercero en discordia" del asunto. Incidentalmente, Phillip Morris es el nombre del personaje de McGregor: aunque pueda generarse alguna confusión al respecto, el film no es el aviso publicitario de una marca de cigarrillos.

PROVOCACIONES. El film constituye el debut directorial de John Requa y Glen Ficarra, quienes tienen antecedentes como libretistas en la aventura familiar y de espionaje Cats & dogs (2001), la comedia policial Bad Santa (200), en la que Billy Bob Thornton encarnaba a un delincuente que se disfrazaba de Santa Claus, y en Los osos de la mala suerte (2005), `remake` de una éxito comercial de los años setenta dirigida ahora por Richard Linklater.

Es posible que en Hollywood hayan pensado que, a priori, una película con Carrey y McGregor haciendo de `gays` era un taquillazo seguro, y que la corrección política genera multitudes ante la taquilla. Deberían reconsiderarlo. Secreto en la montaña de Ang Lee, que era una buena película, terminó perdiendo un Oscar que no se merecía pero que todos vaticinaron ante Vidas cruzadas, otra película que tampoco se lo merecía pero que tenía "conciencia social" sin rozar temas de ética sexual. Los dos premios, más recientes, a Milk (en especial el que le dieron a su patético libreto) fueron un escándalo, pero respondieron más probablemente a la eficacias de ciertas operaciones de carácter "lobbysta" que a una adhesión mayoritaria a un film que respondió solo muy medianamente en taquilla. Queda bien ser "políticamente correcto", pero en el fondo de su corazón, la sociedad norteamericana es más conservadora de lo que finge.

Y de ahí que los productores parezcan haberse encontrado con una papa caliente en las manos con I love you Phillip Morris. Arrancaron con una publicidad muy fuerte, se frenaron luego para modificar la película en la sala de montaje, y han demorado más tiempo aún en encontrar un distribuidor norteamericano. En el festival de Sundance tuvo buenas críticas, pero ya se sabe que en esa manifestación organizada por Robert Redford hay más corrección política por kilómetro cuadrado que en casi cualquier otro territorio del planeta. Los problemas empezaron después.

Comprada para su distribución internacional por la empresa Consolidate Pictures, la película se ha paseado ya por pantallas de Bélgica, Estonia, Francia, Holanda, Italia, Polonia, Portugal, Reino Unido, Suecia, Taiwan y otros lados, se la vio en varios festivales (Cannes incluido, pero también todas las muestras de `gays` y lesbianas disponibles) y hasta se lo exhibió en televisión en la Argentina. Sin embargo, en Estados Unidos siguen esperando.

En principio se había anunciado un estreno limitado en Los Angeles el pasado 30 de abril, pero en definitiva la intención se disolvió en la nada. La nueva fecha sería el próximo 30 de julio.

Uno de los intríngulis jurídicos del asunto implica precisar si el contrato de Carrey obliga a realizar un estreno cinematográfico antes de empezar a circular en el mercado en DVD. Según algunas fuentes, las cosas serían efectivamente así, pero si no encuentran distribuidores y exhibidores dispuestos, la única salida posible sería exhibir la película un solo día en un par de salas. Se estaría cumpliendo con la cláusula contractual, pero constituiría una espantosa publicidad en contra. ¿Alguien se imagina cómo queda impresa, en el imaginario de la gente, la idea de "esa película que estuvo un solo día en cartelera"?

MODELOS. Lo extraño de todo el asunto es que la película ha recibido críticas por lo menos aceptables en los lugares donde se la ha estrenado, y que casi todo el mundo parece coincidir en que propone un tratamiento "serio" de su tema, sin jugarse al sensacionalismo barato.

Ewan McGregor ha contado que mientras se preparaba para interpretar al personaje conoció al auténtico Phillip Morris ("el del guión es diferente al real e intenté encontrar la coincidencia entre ambos", sostiene). Carrey, por su parte, agrega que se sintió "atrapado por el guión", que a su juicio cuenta una "verdadera historia de amor" que había en sus páginas". y que quería interpretar un personaje diferente.

"Lo verdaderamente importante para mí era explicar una historia que era cierta y estimulante, hay cosas en esta película que nunca en la vida has podido ver en otra", sostiene el actor. En definitiva, lo que ocurra con la película en la taquilla y la distribución en el mercado de DVD determinarán si continuará en esa línea (en la que ha demostrado un sobrado talento) o reincidirá con el Rey de la Morisqueta.

Fugitivo ingenioso

Steve Russell, el per-sonaje interpretado por Carrey en la película, parece haber constituido un verdadero dolor de cabeza para las autoridades penitenciarias. Escapó cuatro veces de prisión, una de ellas haciéndose pasar por un juez que ordenó que su fianza fuera reducida en más de setecientos mil dólares, con lo que pudo pagarla con lo ganado con algunas de sus estafas. Otra vez fingió síntomas de SIDA, se hizo trasladar a un hospital fuera de la cárcel, y allí fingió ser médico y huyó luego de falsificar su certificado de defunción.

Las indecisiones de una industria que enfrenta perplejidades

Alguien ha dicho ya que no existe un Estados Unidos sino dos, y en realidad esa es también una simplificación. Existen muchos Estados Unidos, la sociedad de los libres y el refugio de los rígidos y los intolerantes, la democracia que funciona y la potencia que invade, los fundamentalistas religiosos y los liberales y seculares. De ahí que nunca se sepa (los distribuidores y exhibidores cinematográficos tampoco parecen saberlo) cuándo una película con cierto perfil polémico puede atraer a la gente (y qué gente), y cuándo va a correrla de los cines. Y en un momento en que Hollywood enfrenta otras incertidumbres, resultado de una crisis económica de la que el país está saliendo pero todavía le falta, las indecisiones con respecto a I love you Phillip Morris pueden ser una consecuencia de todo ello. Ya habrá más noticias.

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